Apenas tenemos derecho a opinar

Solo podemos hacer comentarios donde esto es posible o cuando se espera de nosotros pero siempre con cautela y respeto.

Es cierto que existe la posibilidad de callar y guardarlo todo lo que no es bueno porque lo que pensamos y sentimos y no decimos nos termina afectando de alguna manera y tarde o temprano lo manifestamos. Seguramente no de buena forma ni de adecuadamente.

También está el otro extremo de manifestar pensamientos y sentimientos discrepantes subiendo el tono, con enojo que seguramente conlleva alguna forma de agresión o conduce a una discusión de la que no sacaremos nada en limpio, solo será una puja por el trofeo de la razón en la que cada parte argumentará a su favor y seguirá convencida de tener la razón pero incluso es probable que alguno resulte ofendido o herido.

Lo importante es tener en cuenta que entre ambos caminos existe uno intermedio que es el  de expresar nuestra opinión de manera clara, concreta y respetuosa con sinceridad. De esta forma todo se puede decir sin que nadie pueda sentirse herido, ofendido o agredido. A esto se le llama ser asertivo.

Hay que considerar la diferencia entre opiniones como expresiones de pensamientos de críticas. No existe la crítica constructiva. La crítica no aporta algo positivo la opinión si. Todos tenemos derecho a no aceptar las opiniones críticas de los demás. Nuestras opiniones son válidas si somos adultos reflexivos.

Intercambiar ideas y dialogar nos puede enriquecer porque nos aporta una mirada distinta en tanto esta no sea una crítica que pretenda invadirnos o limitarnos menos aún juzgarnos.

Ante algo así tenemos derecho a no contestar. O a hacerlo para decir que no lo aceptamos.

Cuando es sincero y espontáneo con convicción tenemos derecho a decir “no” sin sentirnos  culpables ni dar explicaciones.

Todos tenemos derecho a decir “no puedo” frente a propuestas que no estamos convencidos o no queremos hacer.

También tenemos derecho a decir “no me importa” cuando se  trata de situaciones que no son de nuestro ámbito o  de otros, incluso de quien nos habla de  quienes no están presentes.

Escribir, compartir, publicar en redes que exposición que cautela

| enerdomblog en WordPress.comA penas se leen publicaciones de sitios o páginas a las que se está adherido, se hace algún comentario, si se entiende que puede gustar, interesar o entretener se comparte.

A veces ante lo publicado se agrega algún comentario, siempre con respeto y de buen talante.

 

Otras se publica, muy esporádicamente alguna foto familiar de algún evento reciente.

Generalmente existe buena onda, buen humor y receptividad a los comentarios.

A veces, solo una cada tanto surge una idea que publicar al pie de una foto, comienza una pregunta, una respuesta y así se va entretegiendo un diálogo ameno al que se suma una amiga en igual sintonía y todo continúa manteniendo el mismo tipo de humor, fantasía y empatía, hasta que ¡zas! sale en el momento menos esperado y desde lejos la nota que lo cambia todo de color… El comentario ácido-crítico se instala con los típicos “no hagas, no elijas, no deberías, puedes hacerlo de otra forma, sabes hacer mejores opciones” La crítica no constructiva- el juicio de valor no pedido porque toda la madeja tejida era virtual alimentada por el intercambio ameno. Hasta que llegó la censura.

Uno solo responde con carita o mano simpática pero es sensible, se siente afectada hasta arrepentirse de haberse prestado y duda de lo escrito.

Qué difícil lograr ser comprendido hasta en una broma, que grado de exposición conlleva expresarse en las redes sociales…